Niños

Nuestros hijos…

La mayoría de los niños pueden ser tratados sin necesidad de ser sedados en la consulta dental por un especialista, el odontopediatra, que conoce el comportamiento de los niños y es capaz de manejarles correctamente para conseguir su colaboración durante el tratamiento. Pero hay niños con caries en edades muy tempranas que dada su edad no son capaces de colaborar y no permite ser tratado de forma estándar en la consulta dental. También hay niños que tienen traumas con el personal sanitario y especialmente con el dentista, por malas experiencias y que necesitan ser sedados dado que tienen caries múltiples y profundas que requieren mucho tiempo de tratamiento y donde el niño es incapaz de colaborar para un correcto tratamiento.

En nuestra opinión no es saludable ni favorable forzar al niño para ser tratado, ya que lo que conlleva es mayor trauma lo que conlleva que en su edad adulta siga sin tener una buena relación con el odontólogo y continúe con traumas y fobias al sillón dental, dejando de lado salud dental.

Sedación en el dentista

Hay situaciones en las que los padres se van a ver reflejados, y que la sedación es una solución efectiva para poder tratar a su hijo:

  • El niño se pone a llorar cuando ve que se acerca a la puerta de la consulta o cuando entra.
  • El niño pasa los días previos a la cita nervioso por tener que ir al dentista.
  • El niño pelea, llora y no deja ser tratado por el odontopediatra, ni abre la boca o no se quita la mano de la boca desde que entra en la consulta y pelea para no dejar que se la quiten.
  • Los padres recorren varias clínicas dentales y salen de ellas enfadados con los niños, avergonzados y desesperados porque nadie le quiere tratar y derivan a hospitales o centros donde el niño entra y sale llorando.
  • Le han hecho daño al tratarlo, le da miedo el dentista y sufre.
  • El niño tiene citas periódicas de adaptación, donde intentan quitarle el miedo; muchas veces lo consiguen, pero supone una “perdida de tiempo y dinero” y una alteración de la rutina familiar.
  • Los padres se impacientan porque el niño tiene dolor y quieren que el niño sea tratado pero éste no se deja, lo que conlleva una alteración de las relaciones familiares, impotencia, enfado y frustración al no poder manejar o convencer al niño.
  • La primera vez que le trataron se dejó sin problema pero la segunda ya no se ha dejado, o después de ponerle la anestesia local.
  • El niño no se sienta en el sillón dental o tiene que ser encima de la madre, lo cual dificulta realizar el tratamiento correctamente.
  • Pacientes con discapacidad mental que no tienen capacidad de comprensión y colaboración.

 

Es normal que un niño que nunca ha ido al dentista y que tiene muchas caries tenga miedo: miedo a lo desconocido, a los ruidos, las mascarillas y a los pinchazos.

Nosotros tenemos la solución para todos estos casos.
Ofrecemos hacer todo el tratamiento en una sola sesión, de forma cómoda y bien hecha. Contamos con años de experiencia y más de 1000 pacientes tratados, tanto niños como adultos.

Si su hijo no se deja tratar bajo ningún concepto y esto le esta creando ansiedad y frustración a usted porque el niño tiene dolor y muchas caries que tratar, le invitamos a visitarnos y conocernos para poder darle la solución mas adecuada para tratar a tu hijo y que éste no sufra.

Nuestro objetivo es eliminar la ansiedad y el miedo al dentista de su hijo para que en un futuro éste consiga una buena relación con éste y vaya de forma periódica a realizarse sus limpiezas y revisiones, vitales para conseguir una boca sana y no tenga que volver a tener fobias con la consulta dental. Por esto consideramos que ES MUY IMPORTANTE que después de hacer el tratamiento completo con sedación, los niños tengan revisiones periódicas, cada 3-6 meses para crear una buena relación con el odontopediatra y éste pueda prevenir futuras lesiones para evitar tratamientos tan agresivos el resto de su vida.

¿Cómo hacemos la sedación?

La sedación en niños es una técnica segura que requiere de una vía venosa (“coger un suero”) que nos permite poder graduar la dosis precisa de fármaco y tener un acceso al paciente. No obstante, como sabemos que los niños miedosos tampoco se van a dejar coger una vía, ésto lo preparamos de la siguiente forma:

En la sala de espera, con los padres, premedicamos al niño, bien con un jarabe (parecido al Dalsy pero con un relajante) o bien con un lavadito nasal con medicación relajante. A partir de este momento y por esa medicación es posible que el niño no recuerde mucho más. En el mismo momento ponemos una crema anestésica en el dorso de las manos o en la flexura de los codos para anestesiar la zona donde cogemos la vía. Tras unos 10-20 minutos, el niño empezará a relajarse, con cierta somnolencia. Según el nivel de somnolencia conseguidos, valoraremos si hacerle respirar un gas que adormece haciéndole hinchar un globo en el gabinete.

Una vez en el sillón dental, cogemos la vía prácticamente sin enterarse y administramos la dosis justa de sedante en caso necesario.

El niño está monitorizado con saturación de oxígeno, frecuencia cardíaca y tensión arterial, vigilado en todo momento por el médico anestesista. Al finalizar el tratamiento dental, el niño comenzará a despertarse progresivamente, momento en el que avisamos a algún acompañante para que vea una cara conocida.

Esperamos el tiempo necesario para que el niño pueda irse en condiciones de seguridad a su domicilio, con unas instrucciones por escrito y teléfono de contacto con el equipo de anestesia para resolver cualquier duda.

Nuestra clínica que esté dotada de material y personal experimentado y formado para realizar sedaciones en niños, y lo hacen de forma habitual o rutinaria.
La clínica está dotada con todos los estándares necesarios para asegurar la correcta realización del tratamiento, y posee todas los permisos sanitarios y legales para esta actividad.

Ventajas

– Ningún sufrimiento ni memoria del tratamiento, por lo que no va a tener trauma, pero como ya hemos dicho anteriormente, recomendamos que sea después su odontopediatra quien trabaje con el niño y le adapte sin la presión ni miedo de tener que ser tratado.

– Tratamiento realizado en una sola sesión, normalmente en 2-3 horas hemos terminado el tratamiento.

– Intervención ambulatoria, el paciente tras recuperarse de la anestesia y después de que el Dr considere que está recuperado completamente, el niño puede ir a descansar a casa.

Diferencias de sedación        entre niños y adultos

La sedación en niños es muy diferente a la de los adultos, ya que los niños necesitan una sedación más profunda que en adultos

En adultos la sedación se realiza para relajarse y no recordar ya que son tratamientos largos y más traumáticos para el paciente, como implantes o cirugías, pero el paciente no esta del todo dormido y responde a estímulos.

Los niños necesitan una sedación más profunda, ya que no entienden por qué se le tiene que hacer, y es así como podemos eliminar por completo la ansiedad, profundizando la sedación  del paciente. El paciente infantil no atiende a estímulos conscientes pero si a inconscientes como la tos o se mueven intentando zafarse cuando algo les duele, es por eso que hay que poner anestesia local como si fuese un procedimiento con el paciente consciente.

Si le dicen que van a sedar a su hijo y que lo tienen que agarrar mientras se realiza el procedimiento, eso no es una sedación.

En pocos casos hay que hacer un procedimiento dental fuera de la consulta, en quirófano con anestesia general e intubado. Son niños con patologías de base graves, y se hace por prevención. En la sedación no es necesaria la intubación ni tener que alquilar un quirófano; se realiza en nuestras clínicas dentales, dotadas de todas la medidas de seguridad para la realización del procedimiento de sedación y con la presencia de un anestesiólogo experimentado.

Nuestros pacientes

  • Como muchas personas de ni generación, el miedo a los dentistas viene dado por una pésima experiencia en la niñez… Mi dentista me habló de un procedimiento con sedación: gracias a este procedimiento voy perdiendo el «pánico» y ya no es un suplicio. Me han sedado dos veces para colocar implantes y lo recomiendo sin dudas.

    Alfonso
  • Le dieron un jarabe a mi hija en la sala de espera. Al rato se quedaba dormida en mis brazos. La pasaron al gabinete y despertó con todo el tratamiento hecho. ¡Después de 7 visitas y 3 clínicas distintas!. Ojalá hubiésemos empezado por aquí…

    Paloma (Ana)
  • No pude «vivir la experiencia» porque estuve dormida y no oí ni sentí nada durante las horas de la intervención. La experiencia ha sido muy positiva, pues «me perdoné» los ruidos, las manipulaciones, el cambio de instrumental…

    Olga
  • Juan tiene 21 años y retraso mental. En el hospital sólo nos daban la opción de quitarle dientes con anestesia general en unos meses. El anestesista le sedó en la clínica dental y la doctora le pudo quitar las caries, hacer endodoncia y limpiar. Sin esperar y en una sesión. Mil gracias.

    Ángel (Juan)
  • En mi país es habitual, pero aquí solo conozco esta clínica en la que durmieron a mi hijo (con trastorno de espectro autista) para quitar caries y pulpotomía. Son profesionales y tienen los medios casi como un hospital.

    Manuel (Anne)